David Carrasco es un diseñador de creaciones innovadoras y a medida para sus clientes y partners. Sus más de 10 años de experiencia como diseñador de producto le han dado la oportunidad de trabajar con grandes marcas, y desde Concepta no pueden estar más orgullosos de estrenar su vuelta al mercado con un diseño de David Carrasco. 

David forma parte del equipo de diseño de Concepta desde 2017, y ya cuenta con su propia colección, formada por la silla Harmony y la mesa Hyperelipse. El sillón Europa se suma a esta, y no podemos esperar a las próximas creaciones. Su compromiso con la marca y con el diseño ha ayudado siempre a crear un ambiente creativo y funcional.

Entrevista a David Carrasco

¿Cómo comenzaste a trabajar con Carlos Jané, gran experto en mobiliario?

A Carlos le conozco desde 2010 aproximadamente ya que seguía lo que hacía cuando Concepta estaba en el top de diseño. Yo ya le había puesto algún que otro diseño que al final nunca acabaron de encajar pero Carlos siempre estaba abierto a hablarlo. He aprendido mucho hablando con él, y poco a poco he ido mejorando mi forma de cómo diseñar una silla, sobre todo ergonómicamente. 

Una vez, Carlos me planteó hacer una silla que fuera muy económica, usando métodos de fabricación muy básicos, pero que tuviera ese carácter de mueble un poco más premium, y salió la silla Harmony.

La Harmony es una silla en la que buscamos que las proporciones fueran muy racionales y que a su vez fuera apilable. Al hacer una silla apilable siempre tiendes a separar las patas para que entren, entonces nosotros jugamos con una curva del travesaño lateral, que a Carlos le gustó y vimos que funcionaba muy bien. 

Este fue el primer trabajo que hicimos, por este planteamiento que me hizo de hacer una silla que fuera económica, pero que no lo pareciera. Luego ya vino la Hyperlipse y el sofá Carla, y hasta hoy, haciendo la silla Europa. 

¿Cómo ha sido trabajar de nuevo con Carlos?

Carlos siempre tiene una forma de trabajo particular. Es una persona que se involucra mucho en el proceso de diseño, desde el primer concepto hasta el tener producto final. 

El método de trabajo que llevamos cuando diseñamos un producto nuevo siempre se basa en las largas conversaciones que tenemos. Él aporta su visión y luego yo la interpreto un poco a mi manera. Una vez que yo le enseño mi visión de lo que me pide vamos trabajandola juntos, es a través de estas conversaciones que el proyecto se va hilando, hasta llegar a conseguir un producto más sólido. Esto es lo que hace que el producto en sí tenga cierta calidad y personalidad propia.

Al diseñar una silla hay muchos puntos a tener en cuenta, no solo de diseño, formales y de proporciones, si no también en tema constructivo. Aquí es donde más me apoyo en Carlos, ya que él siempre plantea muy buenas soluciones porque tiene un gran conocimiento en este campo. Además está abierto también a nuevas maneras de realizar uniones con la madera, y eso enriquece mucho el producto.

Por otra parte, Carlos también se esfuerza mucho para que el artesano que tiene que hacer el modelo llegue a hacer realmente lo que nosotros tenemos en mente. Esto a veces es difícil ya que los artesanos suelen estar muy acostumbrados a trabajar de un método que saben realmente que funciona, y desviarlos de este camino es un poco difícil. Carlos aporta mucho en este aspecto y es muy fácil trabajar con él.  

¿Cómo funciona tu proceso creativo? ¿Cada proyecto tiene un proceso diferente o sigues un orden establecido?

Cada tipología de producto tiene su proceso distinto, no es lo mismo diseñar una silla o una carcasa de un objeto electrónico. Cada objeto pide un camino y un proceso distinto a seguir.

Hay veces que evito mirar la competencia de lo que hacen otros en la tipología de producto en la que estoy trabajando porque a veces acabas diseñando algo que ya existe en el mercado. A veces es bueno alejarse y mirar otras cosas, teniendo siempre en mente el producto que vas a hacer, pero intentando coger pequeños detalles de otros ámbitos que puedas aplicar a este diseño. 

Creo que es la mejor forma de no repetir algo que ya existe en el mercado, aunque aún así, a veces el problema está en que en un mercado tan globalizado hay mucha gente diseñando. Ya me ha pasado haber diseñado algo y luego ir a una feria y ver lo que está ahí exactamente igual. Pero bueno, son cosas que pasan y al final tienes que darle un poco la vuelta, y coger detalles de otros ámbitos para desconectar de lo que existe en el mercado. 

De todas maneras, cada proceso es distinto, y sí que creo que es importante ir nutriéndose de lo que ya existe y de lo que se va haciendo en diseño. Son cosas que se te van quedando ahí y quizás cuando tengas un proyecto te acuerdes de esas referencias y te encajen. 

Para mí diseñar es prueba y error, la clave es tener mucho material para poder descartar. A base de probar e investigar, descartas y mejoras tus diseños hasta que ves algo que al menos en ese momento, te parece lo idóneo.

¿Hay algo que los procesos creativos de tus proyectos tengan en común?

Hay algo que siempre busco al hacer un proyecto nuevo que es  que haya mucha comunicación entre el cliente y el diseñador. Nosotros desde fuera damos una visión externa de lo que ellos están acostumbrados a ver, pero el cliente es el que realmente conoce su  producto al detalle, hasta dónde puede llegar, a que mercado quieren orientarlo… 

El diseñador tiene que ir guiado por el cliente para poder darle lo que realmente está buscando. La forma de llegar del punto A al punto B puede ser distinta, pero siempre va acompañado de esta conversación con el cliente.

También has trabajado bastante en proyectos de inyección de plástico, ¿cómo cambia trabajar con la madera? ¿te has encontrado con muchas limitaciones?

Cambia muchísimo, el material te define mucho.  El plástico es un material que tiene sus limitaciones (por temas de nerviados, por salidas de molde…), pero es un material muy maleable y puedes hacer casi cualquier forma. Con la madera en cambio hay otras limitaciones, hay que seguir muy bien la guía de la veta, sobre todo las uniones de patas con los travesaños que crean toda la estructura… es otra forma de plantearlo. 

Además, cuando haces una silla en plástico tu modelas un 3D, con todos los detalles y todos los radios, y sabes que esto va a salir en el molde exactamente igual. Esto es positivo ya que te permite controlar muy bien el diseño, pero por otro lado, una vez que sale la primera prueba de silla, como no esté todo perfecto, cualquier modificación que se quiera hacer es prácticamente imposible o extremadamente caro. 

En cambio la madera tiene en ese sentido más flexibilidad ya que trabajas con un artesano que hace un modelo,  y ese modelo se puede ir rectificando, probarla físicamente, la madera, la textura, la ergonomía… Hay limitaciones formales y de lenguaje, pero también te permite unas correcciones que otra tipología de silla no.

También has trabajado bastante en proyectos de inyección de plástico, ¿cómo cambia trabajar con la madera? ¿te has encontrado con muchas limitaciones?

Cambia muchísimo, el material te define mucho.  El plástico es un material que tiene sus limitaciones (por temas de nerviados, por salidas de molde…), pero es un material muy maleable y puedes hacer casi cualquier forma. Con la madera en cambio hay otras limitaciones, hay que seguir muy bien la guía de la veta, sobre todo las uniones de patas con los travesaños que crean toda la estructura… es otra forma de plantearlo. 

Además, cuando haces una silla en plástico tu modelas un 3D, con todos los detalles y todos los radios, y sabes que esto va a salir en el molde exactamente igual. Esto es positivo ya que te permite controlar muy bien el diseño, pero por otro lado, una vez que sale la primera prueba de silla, como no esté todo perfecto, cualquier modificación que se quiera hacer es prácticamente imposible o extremadamente caro. 

En cambio la madera tiene en ese sentido más flexibilidad ya que trabajas con un artesano que hace un modelo,  y ese modelo se puede ir rectificando, probarla físicamente, la madera, la textura, la ergonomía… Hay limitaciones formales y de lenguaje, pero también te permite unas correcciones que otra tipología de silla no.

Para que un mueble sea considerado contract ha de cumplir ciertos requisitos que determinan su resistencia estructural y durabilidad.  ¿Cómo se trabaja una silla de diseño teniendo siempre en mente las exigentes normativas del mobiliario contract? 

Se sufre mucho cuando diseñas algo así, porque tienes que hacer que sea realmente resistente. La prueba de fatiga a la que se somete el mobiliario contract es 35.000 veces más exigente que las pruebas para mobiliario de uso privado. Estás diseñando algo que ojalá que lo usen millones de personas, y la gente siempre encuentra maneras que no te imaginabas de poner a prueba la resistencia de la silla. Como decía el padre de un amigo, “si esto tiene que aguantar 50 kilos, haz que aguante 100”. 

La silla Europa está diseñada para que sea firme y aguante en el tiempo. A su vez, formalmente se busca que sea armónica, compensada y con una proporción bonita, no puedes hacer unas patas extremadamente gruesas simplemente porque quieres que resistan más. Es complicado pero tienes que jugar un poco con eso, y poco a poco vas sabiendo desenvolverte.

También has trabajado bastante en proyectos de inyección de plástico, ¿cómo cambia trabajar con la madera? ¿te has encontrado con muchas limitaciones?

Cambia muchísimo, el material te define mucho.  El plástico es un material que tiene sus limitaciones (por temas de nerviados, por salidas de molde…), pero es un material muy maleable y puedes hacer casi cualquier forma. Con la madera en cambio hay otras limitaciones, hay que seguir muy bien la guía de la veta, sobre todo las uniones de patas con los travesaños que crean toda la estructura… es otra forma de plantearlo. 

Además, cuando haces una silla en plástico tu modelas un 3D, con todos los detalles y todos los radios, y sabes que esto va a salir en el molde exactamente igual. Esto es positivo ya que te permite controlar muy bien el diseño, pero por otro lado, una vez que sale la primera prueba de silla, como no esté todo perfecto, cualquier modificación que se quiera hacer es prácticamente imposible o extremadamente caro. 

En cambio la madera tiene en ese sentido más flexibilidad ya que trabajas con un artesano que hace un modelo,  y ese modelo se puede ir rectificando, probarla físicamente, la madera, la textura, la ergonomía… Hay limitaciones formales y de lenguaje, pero también te permite unas correcciones que otra tipología de silla no.

¿Qué has querido transmitir con Europa? 

Básicamente siempre intento que el objeto que diseño, sobre todo hablando de mobiliario, se integre con el espacio al que va a ir integrado, yo no intento hacer que una silla destaque en el interior si no que se adapte y haga un todo con el espacio. Aplicando la memoria histórica a esta silla, he buscado hacer un producto familiar pero que tenga su  propia personalidad y que perdure en el tiempo. 

¿Dónde te imaginas este sillón? ¿A qué lugar te gustaría que llegara el sillón Europa?

Me gustaría que llegara a cuantos más sitios mejor. En este caso, el sillón Europa está diseñado para contract, aunque tal y como está pensado se adapta también al ámbito privado o cualquier ámbito que no sea estrictamente contract. 

Nos hemos centrado en que la ergonomía de este sillón sea cómoda para comer, pero que también te permita relajarte después de la comida. Este camino intermedio entre una posición erguida y una postura en la que poder descansar, lo hace más adaptable a diferente situaciones 

Lo hemos pensado de esta manera, pero es verdad que te sorprende a veces a donde llegan los diseños que haces, y sobre todo cómo los usa la gente.

¿Cómo crees que el diseño del mobiliario cambia una estancia, ya sea un restaurante, un hotel, una oficina…?

Yo creo que le da mucha personalidad. De hecho el mobiliario de este tipo de estancias al final es con lo que más interactúa el usuario. Por ejemplo, cuando vas a un restaurante lo primero que ves son las mesas, las sillas… es un elemento muy importante y le da el carácter al local. Especialmente, las sillas o sillones son los elementos con los que más en contacto está el usuario, cuando estás comiendo o en una sala de reuniones estás horas sentado en esta silla, lo que lo hace un elemento clave. 

Un lenguaje de silla distinto puede cambiar mucho el ambiente que se respira en el espacio. 

¿Crees que la sociedad exige cada vez un diseño más cuidado en cualquier ámbito? 

Yo diría que sí. Ya desde finales de los 90 la palabra diseño se iba haciendo cada vez más grande. 

Desde las olimpiadas de Barcelona empezó a crearse una cultura de diseño que ha ido  creciendo y se ha mantenido hasta ahora. Cada vez la gente demanda más diseño, yo creo que también es porque la globalización ha propiciado esto. Tenemos más acceso a diseño, no tienes que moverte de casa para tener un catálogo completísimo de todo. La sociedad, al tener muchas más opciones, tiene una cultura de diseño mucho más latente.

Y respecto a la usabilidad, crees que el confinamiento nos ha hecho más conscientes de la importancia de la comodidad en el mobiliario?

Yo creo que sí, no tanto de la comodidad del mobiliario si no respecto a la usabilidad del mobiliario. Siempre se ha entendido que el mobiliario de una casa ha de ser cómodo y pensado para el descanso, pero el confinamiento y en especial el teletrabajo han hecho que veas que esa mesa y esa silla que usas para comer, no tiene la ergonomía correcta para estar 8  horas trabajando. Nos ha enseñado que no todo tipo de mobiliario es igual, y nos ha hecho dar una mayor importancia a la funcionalidad del mobiliario.

¿Cuándo saldrá a la luz tu último proyecto?

El día 15 de Junio presentamos en el showroom de Cosentino el sillón Europa junto con Carlos, FullContract y Concepta. Ahí podréis ver un poco los detalles del sillón Europa, y haremos una presentación de la evolución del diseño y cómo hemos llegado hasta el resultado que veréis allá. 

Inscríbete aquí para asistir al evento.